He visto ultimamente una situación curiosa que se repite con mucha frecuencia: personas que compran una cámara digital y que, estando dentro de la garantÍa, traen su equipo diciendo que el zoom no vuelve hacia adentro cuando la quieren apagar, o, que de pronto la cámara quedó “así” (sin funcionar), y no saben porqué.
Obviamente pretende hacer el uso legítimo del derecho de su garantÍa, entonces,  como primera medida, pregunto si la cámara sufrió algún golpe, se mojó, le entró arena o algún dato que nos pueda guiar sobre la previa situación al desperfecto y el 99% de las veces encuentro la misma respuesta: – ¡¡no, no!! ¡de ninguna manera!, que yo sepa no pasó nada de eso…;luego de la rotunda negativa examino cuidadosamente la parte exterior del equipo y en la gran mayoría de los casos encuentro una pista o una pequeña abolladura de la que nadie (¡oh, casualidad!) quiere hablar.

51 Al señalarle esa marca, que innegablemente fué producida por un golpe, el cliente queda en evidencia y comienza a relatar que en realidad al hijo, a su esposa o a él mismo se les cayó con el zoom abierto, pero que en realidad fué un golpe muy pequeño y “nunca se puede romper por eso”…
La realidad es que ·”sí se puede romper por ESO”; que las cámaras son muy delicadas, y que el agua, la arena, el calor de la guantera del auto en un día de verano y los golpes son los enenmigos Nº1.
Separemos responsabilidades: los fabricantes se harán cargo de los defectos de producción mientras que el usuario deberá admitir que los errores de manejo del equipo les corresponden a ellos.
Es mejor reconocer desde un principio el origen de la falla del artefacto a que éste sea enviado al servicio técnico para que recién allí quede en evidencia el golpe, o el alacrán que se le metió adentro cuando el usuario quiso fotografiar la naturaleza desde muy cerca.
En este caso el servicio técnico expresará algo así: “se aprecia una evidente quebradura en la carcaza de la cámara que jamás puede haberse originado en el proceso de fabricación”.
No nos engañemos, las cámaras producidas por las empresas de primeras marcas tienen exhaustivos controles de calidad; la caja o embalaje sitúa el producto en la parte media donde prácticamente no es posible afectar la cámara con un golpe normal.
He visto, en más de una ocasión, personas que se acercan a nuestros locales quejándose de desperfectos evidentemente derivados de un mal uso; en cuestión de instantes se hace evidente la presencia de arena en el compartimiento de la batería, tal vez esmalte de uñas, pelos de un Caniche Toy, etc.; ¿porqué no nos evitamos el mal momento y confesamos desde el principio lo que su pobre cámara sufrió recientemente.
Es importante advertir en este punto que las cámaras de alta resistencia como la Sony W300 con carcaza de metal super resistente tiene un costo bastante superior al resto. Una cámara económica (valor inferior a los U$S 300.-) no está hecha para el desierto del Sahara y aún la cuidaría bastante si la llevo a un lugar muy caliente y arenoso.
¿Cuántas veces la pusiste en el techo del auto y te la olvidaste hasta que la pobre llegó a 75 grados?.
Por otra parte no te aflijas, si tu cámara tiene un error de fabricación, y fué comprada con un certificado de garantía, y dispones de la factura original, el fabricante se hará cargo, y hasta probablemente, te envíe un equipo nuevo.

Por lo tanto no  se olviden de los siguientes enemigos:

·El Sol. Es una cámara, no un microondas.
·La tierra, la arena, el agua, la humedad…
·Los ladrones (parece que en la vacaciones nos relajamos, y eso es bueno si conservamos las costumbres de seguridad de nuestra vida cotidiana).
·Los bebés. Dale un autito, un trencito no la Sony Digital de U$S 800.-…
·La ignorancia. Si su cámara no tiene manual en castellano, pídale al vendedor que le explique su uso, de lo contrario UD. PUEDE SER EL PEOR ENEMIGO DE SU CAMARA.

Paparazzi Digital Team